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martes, 23 de abril de 2013

¿Son legítimos los escraches?


  • El método de propuesta se extiende con la misma rapidez que el debate acerca de su legitimidad.
La Real Academia de la Lengua define escrachar como "romper, destruir, aplastar". Así, sin una explicación más larga, expresa lo que el término significa en su totalidad.

Cierto es que la nueva medida de protestas no tiene nada que ver, ya que el daño no está dentro de los ánimos de los manifestantes, aunque sí el afán de molestar al político más señalado de la semana.

Para quien no sepa de qué hablamos, los escraches son un nuevo tipo de manifestación, que se produce en las inmediaciones de la vivienda privada de un político, a ser posible en la puerta, y con la intención de recriminarle por sus actos o declaraciones.

Uno de los argumentos que aportan los escrachadores -que suelen ser personas que han perdido o bien su vivienda o su puesto de trabajo-, es que la calle ha dejado de convertirse en un centro de protesta que los políticos tengan en cuenta.

Por algún motivo, el incremento de manifestaciones ha dejado de suponer un sentimiento de miedo o remordimiento, pasando a ser parte de la rutina diaria, por eso, afirman, "hay que ir a mayores."

Lo cual está bien, puesto que la protesta es un derecho fundamental, la queja, un factor más que nos hace humanos y el reproche un acto de desencanto propio de la ciudadanía.

Sin embargo, hay un límite que nunca se debe sobrepasar, y es el de la privacidad, ya que puede que el político a quien se le protesta esté haciendo el peor trabajo posible, puede que, además, falte al respeto al pueblo, pero ni sus hijos ni vecinos tienen la culpa.

Y, por ello, no tienen por qué sufrir una presión en ocasiones exageradas.

La indignación es comprensible, el desencanto, obvio, pero la legitimidad de este nuevo tipo de protesta está cada día más cuestionada. ¿Cuál es su opinión?

¡Síguenos en Twitter! @Periodismo_Col

viernes, 1 de febrero de 2013

La vida laboral, ¿un posible recorte?

Opinión.


En los tiempos de recortes, desigualdades económicas y problemas financieros, donde las deudas aprietan y la sanidad y la educación peligran, hay documentos en la administración de los cuales se podría prescindir, y ahorrar así mucho dinero. Es la vida laboral.

No ocupa más que un folio, y en él se reflejan todos los puestos de trabajo en los que ha permanecido una persona desde que comenzó su andadura en el mercado laboral.

Cuando mi madre recibió dicha carta, pensé en el gasto innecesario que supone.

¿Cuánto puede costar la tinta, los sobres y los sellos para enviar esos millones de documentos a la población? ¿Qué se podría pagar con ello? ¿Cuántas deudas se podrían cubrir.

Teniendo en cuenta que la tinta de impresora es el líquido más caro del mundo -en proporción, más incluso que el Channel-, cada página puede salir a un precio superior a un euro, sin incluir el sobre y el sello.

Además, la población activa en España supera las veinte millones de personas, a casi tres euros cada carta, la ecuación es sencilla, unos sesenta millones de euros en envíos de un papel que, en mi opinión, tan solo sirve para sacar una sonrisa y un par de recuerdos a quien lo recibe.

Con la tétrica situación económica que está azotando a España, recortar con cabeza puede ser fundamental para ver definitivamente la luz al final del túnel, dando prioridad a cosas más importantes que un simple papel.

Quién sabe si finalmente el envío será suprimido, pero, lo que está claro, es que, desde aquí, ya damos la idea.

¡Síguenos en Twitter! @Fernando1998_f

miércoles, 20 de junio de 2012

Ya hay gobierno en Grecia


  • ND, Pasok y los centroizquierdistas acuerdan formar gobierno.
  • El objetivo, sacar de la crisis  al país con la peor situación económica de Europa.
El país ingobernable ya tiene gobierno. Esa es la noticia en una semana marcada por las elecciones griegas, con un solo protagonista, la incertidumbre.


Toda Grecia esperaba conocer el resultado de las segundas votaciones en este año. 


Las primeras se saldaron con unos datos increíbles, ya que desde comunistas a neonazis ocuparían el parlamento, sin tener un presidente o un partido político que ocupe el primer puesto en el organigrama nacional.


Nueva Democracia (ND) había salido vencedora el sábado, pero no contaba con la mayoría absoluta mínima para poder llevar las riendas de la nación. Por ello, tenían que pactar.



Aunque el acuerdo fue esperado durante los primeros días, finalmente se ha producido, y un gobierno en coalición de tres partidos gobernará.




Pasok, movimiento socialista Panhelénico, un grupo parlamentario sin líder fijo que obtuvo el 12,3% de los votos, aceptó formar gobierno con los ganadores.


Izquierda Democrática, votada por un 6,2% de los ciudadanos griegos se unió rápidamente a la coalición, conscientes de que era la única manera de llegar a la troika.


Más tarde, Nueva Democracia, lo anunció oficialmente. El grupo de centroderecha comandará el país con la dura misión de sacar al país heleno de la peor crisis de su historia.


Samarás será el presidente, aunque no podrá aprobar leyes sin el apoyo y el consenso de sus partidos ayudantes. En las próximas horas se sabrá qué cargo ocupará cada miembro de los partidos eslabones del nuevo gobierno.

En definitiva, todo apunta a que Grecia no saldrá del euro. Lo que es cierto es que la nueva coalición tendrá que trabajar al margen de las ideologías para devolverle la sonrisa a una sociedad indignada.